"Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo".
Stephen Covey

7.11.09

La vocación por emprender

Hace 8 años (17 de noviembre de 2001) el diario El Tiempo de Azul publicó esta nota de opinión de mi autoría en el marco del 2º Encuentro de Jóvenes "Impulsando una joven cultura emprendedora" organizado por la FUNDACIÓN Ceda y su Grupo Joven de aquel momento.

¿Qué es un emprendedor?
Según el diccionario, Emprender es sinónimo de tomar y agarrar. A su vez significa también empezar e iniciar. Cuando buscamos por Emprendedor nos dice que es el adjetivo para denominar al que emprende con decisión acciones arriesgadas o difíciles.
Más allá de las definiciones, podemos decir que un emprendedor es alguien que decide lo que quiere ser y hacer, y que no descansa hasta conseguirlo. Lo contrario entonces sería alguien que espera que otro decida por él lo que va a ser y como lo va a hacer. Es decir una persona dependiente que prefiere desempeñar el papel de espectador, antes que el de protagonista.
Esto último a lo que se hace referencia, ha venido sucediendo en nuestra sociedad desde hace mucho tiempo, forjando en nosotros la dependencia de esperar siempre que otros decidan y resuelvan los problemas por nosotros. La dependencia exclusiva del Estado para resolver todos nuestros problemas, así como nuestra dependencia cultural y económica del exterior para encarar transformaciones, son ejemplos de lo que sucede a nivel nacional. A nivel local también tenemos nuestros ejemplos: la dependencia de emprendedores foráneos que instalen sus empresas en Azul, así como el apoyo a la construcción de cárceles como herramientas generadoras de empleo son ilustrativos de nuestra escasa vocación emprendedora.
En el libro “El emprendedor tecnológico”, resultado de investigaciones de los profesores Fernandez Cirelli, Durante y Lesser de la Universidad de Buenos Aires, se critica la tradición argentina de formación de profesionales de las diferentes carreras que tienen excelentes capacidades y habilidades para desempeñarse como empleados (en relación de dependencia) de compañías o reparticiones públicas, pero que carecen de actitudes y aptitudes que los lleven a emprender la creación de una empresa propia. Este fenómeno, es importante decirlo, ha sucedido en todo el mundo, pero con la diferencia que ante la evidencia del surgimiento de un nuevo mundo basado en el desarrollo de emprendedores creadores de una nueva cultura, los países desarrollados se encuentran en la actualidad transformando sus estructuras educativas con el objetivo de adaptarse a la realidad emergente.
Volviendo a lo anterior, ésto quiere decir que una vez graduados nuestros profesionales se convierten en buscadores de trabajo y no en posibles empleadores. Ésta es otra arista de un problema que nos lleva a pensar que existe por encima de todo una cultura de la dependencia que impide emanciparnos como ciudadanos capaces de trazar un camino propio, para luego recorrerlo.
Emprendedor no es igual a empresario

Sería un error considerar Emprendedor, sólo a aquellas personas que realizan emprendimientos de carácter privado sea comercial, productivo o de servicios. La acepción actualizada del término comprende además a profesionales, artistas, periodistas, agentes del sector público, políticos y aquellos involucrados en organizaciones sin fines de lucro, también denominado tercer sector, entre muchos otros, bajo denominaciones como emprendedores productivos, emprendedores sociales, emprendedores políticos, etc.
¿Emprendedor se nace o se hace?
Existe un presupuesto que dice que para ser emprendedor, hay que nacer emprendedor. Esto hoy se sabe que es inexacto y está demostrado que emprendedor no se nace, sino que se hace. Nadie dudaría por ejemplo, que para ser médico, mecánico, arquitecto o jardinero es necesario prepararse a través de la práctica y/o el estudio. ¿Por qué vamos a pensar entonces que los emprendedores van a surgir espontáneamente por gracia de alguien?.
En el camino para convertirse en emprendedor convergen tres elementos que de no estar presentes todos proporcionalmente, no estarían dadas las condiciones para su desarrollo. Estos tres elementos son:
· Aptitud
· Actitud
· Clima de desarrollo
La Aptitud comprende los conocimientos y habilidades necesarios a adquirir para emprender cualquier actividad. Estas aptitudes es posible alcanzarlas a través del estudio o la práctica.
La Actitud comprende a la motivación, vocación y valores necesarios para emprender. Si bien hay aspectos actitudinales posibles de ser adquiridos, hay aspectos relacionados con la personalidad que tienen mucha incidencia. En la decisión de emprender existe un riesgo, que si bien es calculable, implica en algún punto un salto al vacío que es guiado por la intuición.
Finalmente mencionamos el Clima que es el medio de cultivo sin el cual el surgimiento de los emprendedores sólo se daría en forma aislada. Es impensable que alguien intente llevar adelante cualquier proyecto emprendedor si quienes lo rodean están constántemente desmotivándolo, desmoralizándolo y desalentándolo. Es por eso que el clima circundante se torna definitorio para permitir o no el surgimiento de una cultura emprendedora.
Emprender para enfrentar

La falta de trabajo que aqueja a los azuleños; las necesidades básicas insatisfechas desde un Estado que a pesar de todos los esfuerzos, apenas alcanza para paliativos miserables; la carencia de dirigentes pujantes provenientes tanto del sector público como privado; la necesidad de un desarrollo estratégico para el Partido, son problemas estructurales que será imposible enfrentar sin el surgimiento de una clase emprendedora que empuje desde las tres patas de una mesa formada por el sector privado, el sector público y el tercer sector.
Esto implica el desafío de convertirnos en emprendedores con la capacidad de decidir nosotros mismos que queremos ser, hacer y, como dijimos antes, no descansar hasta lograrlo, conscientes también de que nadie va a venir a resolver los problemas por nosotros.
La transformación estructural de convertirnos, de ciudadanos dependientes en emprendedores es, por otro lado, una tendencia cultural cada vez más desplegada a nivel mundial y es importante saber que todo lo que no hagamos por nosotros mismos, nos será impuesto desde afuera.
Empezar a emprender

Nos ha llegado el momento entonces, de primero pensar y después actuar acerca de cuestiones que giran en torno a:
· ¿cómo creamos las condiciones sociales necesarias para el surgimiento de ciudadanos azuleños emprendedores?
· ¿a través de que medios vamos a adquirir las aptitudes necesarias?
· ¿cuáles son las motivaciones y valores que nos llevarán a forjar la actitud necesaria?
· ¿cómo vamos a colaborar para construir el clima maduro y optimista que permitirá el brote de emprendedores azuleños?
En la ciudad de Azul hay variados aunque aislados ejemplos de ciudadanos emprendedores de los tres sectores que conforman el arco social. Y tenemos que saber que en la respuesta a estos interrogantes está hipotecada buena parte de nuestra felicidad futura. Es importante tener en cuenta que no existirán soluciones ni rápidas, ni fáciles. Pero de enfrentar esta realidad con madurez y de acuerdo a nuestros intereses comunales, vendrán seguro tiempos duros de esfuerzo, pero optimistas. Ese optimismo que cotidianamente se construye sobre la convicción de saber que mañana estaremos mejor que hoy.
De las muchas soluciones a nuestros problemas que no están en nuestras manos, hay una que si lo está, y depende de nosotros asumirla.
Luis María Lafosse

28/10/2001

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